miércoles, 15 de diciembre de 2021

El tesoro de la catedral de Morelia

 

El Tesoro de la Catedral de Morelia

En una de las leyendas de Michoacán se narra que en la ancestral ciudad de Morelia, denominada entonces Valladolid, en un cuesta de la loma de Santa María se hallaba el ingreso a un túnel que cruzaba la ciudad y estaba obstruido por unas cuantas inmensas piedras. No había construcciones en esos terrenos, ya que eran de propiedad del ayuntamiento. Los vecinos de las áreas cercanas señalaban que de ese túnel provenían gritos de pánico.Hace mucho tiempo una banda de ladrones había resuelto hurtar las riquezas que ellos sabían que se hallaban en una habitación especial de la Catedral de Morelia. Los ladrones habían resuelto ingresar a ese cuarto accediendo por el túnel de Santa María del cual se sabía que llegaba hasta la Catedral. Se adentraron y al arribar al lugar señalado comenzaron a excavar el piso del cuarto de los tesoros.


En tres ocasiones los ladrones lograron robar sin que nadie se diese cuenta de los faltantes en el tesoro. No obstante, cierto día el obispo estaba requerido de una pieza que era parte del tesoro y la mandó a buscar. Al no ser conseguida por el responsable de buscarla, éste lo notificó y un grupo de religiosos se dedicó a chequear el inventario con los objetos disponibles. De inmediato se percataron de que faltaban muchas cosas que debían estar allí.Todos se enteraron de los robos los cuales se estiman habían venido ocurriendo por los últimos tres años. Las autoridades hicieron investigaciones más nunca pudieron capturar a nadie ni hallaron explicación de cómo habían podido ingresar los ladrones del tesoro. Les denominaron los “robos enigmáticos”

Pero aunque los ladrones se enteraron de que los religiosos ya se habían percatado de los hurtos y se les estaba buscando, resolvieron repetir sus desvelamientos e ingresar de nuevo al recinto del tesoro. En un par de oportunidades más pudieron llevarse dinero y un cofre colmado de monedas de oro.Cierta noche, uno de los monjes ingresó a la habitación y se consiguió con tres hombres que estaban introduciendo oro en una bolsa. Al verlos el cura alertó a todos los religiosos de la catedral, los cuales sumados a los criados que se les aunaron se adentraron por el túnel por el que habían huido los ladrones para seguirlos y capturarlos. Todos iban rápidamente por el túnel cuando un repentino temblor provocó su derrumbe dejando a los religiosos atrapados.


Soldados llegaron para intentar sacarlos, cuando se percataron de que después del área derrumbada, el túnel se separaba en dos partes. Una de las cuales iba hacia el oriente y arribaba al sótano de un mesón, y la otra les llevaba hasta la entrada de la loma de Santa María. En ninguna de ellas consiguieron a los malhechores, quienes se habían desvanecido enigmáticamente. Y jamás se supo de ellos.

 El Hospital Fantasma de Morelia


Son contados quienes han vivido en carne propia alguna experiencia con tales espectros, siendo el caso del centinela del edificio de quien se ha tenido mayor certeza de las cosas insólitas que acontecen dentro del hospital cuando efectivamente no hay persona alguna circulando por sus interiores.


Se comenta que en el quirófano del hospital se muestra todas las noches un hombre que incomprensiblemente atraviesa las paredes y en ciertas oportunidades se oyen alaridos lastimosos, los cuales se considera que provienen de esa alma en aflicción que aún no ha conseguido reposo.


En la sala de la morgue, a la cual llevan los cadáveres de los fallecidos, se oyen con frecuencia ruidos extraños, sonidos de vidrios partidos y un rechinar de las puertas como si alguien las abriese y cerrase. Igualmente al circular por ese lugar se percibe una sensación horrenda como si alguien estuviera observando todo el tiempo.


En el salón de cuidados intensivos que se localiza en el octavo piso del hospital, los testigos que han podido observar a esta aparición relatan que por las noches se muestra una mujer con una bata blanca que deambula por los corredores en total silencio, y que deja a su paso una manchas de sangre en el piso y las paredes que al pasar del tiempo se desvanecen.


El centinela del edificio dice que la extraña mujer que se presenta en el octavo piso, cuenta con un historial de miedo, le habían practicado un trasplante de riñón pero desafortunadamente el órgano no llegó a funcionar como se esperaba y al conocer de las pocas expectativas que le quedaban de vida, resolvió optar por el suicidio arrojándose desde una ventana de ese piso.




martes, 14 de diciembre de 2021

MITOS Y LEYENDAS POR ESTADO "JALISCO", NACHITO

 NACHITO

La leyenda de Nachito comienza el 24 de mayo de 1882, fecha en la que murió Ignacio Torres Altamirano, conocido como Nachito, por el miedo que le tenía a la oscuridad. 

Se dice que por esta nictofobia, sus padres solían poner durante las noches  antorchas para iluminar la habitación del pequeño y este pudiera dormir tranquilo… pero una noche se apagaron y Nachito sintió tanto miedo que falleció por un infarto, su mamá lo encontró al día siguiente.

Los padres lo enterraron en el panteón Belén y fue ahí cuando inició esta terrorífica historia… pues al día siguiente de su entierro el sepulturero encontró el ataúd fuera de la tumba, el vigilante volvió a enterrar el ataúd para que no pensaran que él lo había sacado.

Pero al día siguiente y por diez días siguió ocurriendo lo mismo, al amanecer el ataúd aparecía fuera de la tumba.

La gente comenzó a hablar y decir que Nachito padecía el “mal del diablo” o que la tierra no lo quería y por esa razón “lo escupía”, pero sus padres comprendieron que el pequeño no podía descansar por el miedo que le tenía a la oscuridad, así que decidieron colocar la tumba en el exterior  y en cada esquina obeliscos para colocar antorchas y mantenerlo iluminado por las noches.


Hoy día son muchos los que visitan la tumba de Nachito, eso sí le llevan juguetes, pues dicen que si no le dejan algo el pequeño puede  acompañarlos y hacerle travesuras.

La leyenda dice que por las noches Nachito sale a jugar, pues sepultureros han encontrado los juguetes regados o en las tumbas de otros niños.

Si algún día decides visitar esta tumba, mucho cuidado en llevarte algo, pues Nachito puede enojarse e irse contigo…

ALAN GERARDO TARELO ANDRADE 



MITOS Y LEYENDAS POR ESTADO JALISCO

 UN VAMPIRO EN BELEN 

A finales del siglo XVIII, en la época colonial, llegó a la ciudad de Guadalajara, en Jalisco, un hombre rico de nombre Don Jorge. Se distinguía por andar siempre bien vestido y por haber comprado una costosa hacienda.

Sin embargo, no logró la simpatía de los habitantes, a quienes les parecía sospechoso que siempre vistiera de negro y realizara largas caminatas por la noche, además de su personalidad llena de misterio.

Repentinamente empezaron a aparecer animales muertos en las barrancas de un barrio llamado "El Carrizal". Los cuerpos estaban sin gota de sangre y con huellas de mordeduras en el cuello. En un principio, los habitantes lo atribuyeron a una epidemia.

Cuando empezaron a aparecer cuerpos de niños y adultos con las mismas características, la ciudad entró en pánico y los habitantes optaron por no salir de sus casas cuando se ocultaba el sol. Durante esas horas rezaban en sus casas por lo que creían era una maldición que había caído sobre la gente.

El pueblo decidió buscar al asesino. Fue así como, según la historia, descubrieron a "Don Jorge" cuando mordía el cuello de una de sus víctimas. En esa ocasión logró escapar, por lo que los pobladores le pidieron a un sacerdote que acudiera a la hacienda para exorcizarlo, pero no lograron encontrarlo.

Una noche, los pobladores, atraídos por unos gritos, descubrieron a Don Jorge mientras atacaba a una de sus víctimas.


Algunos jóvenes iniciaron la persecución de quien llamaron "El Vampiro de Guadalajara". Un viejo gitano les aconsejó atravesar su corazón con una estaca de madera y enterrarlo en un cementerio, por lo que le tendieron una trampa y para su sorpresa lograron atraparlo.

Mientras lograban clavarle la estaca, Don Jorge juró vengarse. Después de seguir el consejo del gitano, los jóvenes llevaron el cuerpo al Panteón de Belén, donde lo enterraron.

El sitio oficial del Museo Panteón de Belén destaca que al día siguiente, la sorpresa de los pobladores fue mayor porque la estaca se había convertido en un árbol que partió en dos la tumba de Don Jorge, con lo que nació una de las leyendas más antiguas de Guadalajara.

Según la leyenda, el día que el árbol termine de romper la tumba o sea cortado desde la raíz, ese día se liberará nuevamente el vampiro y volverá para cobrar venganza y aterrorizar a la población.

Se afirma que durante la noche, entre las ramas del árbol se pueden ver reflejadas las caras de las víctimas.

El árbol se encuentra protegido por una reja, ya que había gente que llegaba a cortar ramas para comprobar si era cierto que salía la sangre de Don Jorge. 






Mitos y leyendas por estado "jalisco"

 LA CASA DE LOS PERROS

Jesús Flores era un cafetalero viudo de setenta años que harto de su soledad buscaba con afán una compañera; Don Jesús tenía su casa en la calle Santo Domingo, actualmente llamada Av. Alcalde.


 Cerca de ahí, en Alcalde y San Felipe vivía una mujer viuda con tres hijas muy hermosas, familia dedicada a trabajos finos de costura, famosas por su “buena hechura” y talento en ello; una de las hijas de la costurera, -de notable simpatía- fue desposada por un apuesto y muy bien acomodado caballero.


 Elodia, otra de las hermanas, muy agraciada también, era del interés de Don Jesús, aunque ella no le hizo el menor caso y terminó contrayendo matrimonio con un rico alfarero de Tlaquepaque.

 

Don Jesús tenía pinta de haber sido apuesto en sus años mozos, pero de eso nada quedaba ya, excepto el dinero que hacía sus arrugas y achaques “menos notorios”. Ana, la última de las hijas, sin embargo, veía con simpatía al viudo, y aunque él nunca se mostró interesado en ella, hizo uso de su coquetería al punto de que el viejo pronto se vio proponiéndole matrimonio.

 

La joven, inteligente y perspicaz, no perdió el tiempo y para casarse puso como condición que se construyera un segundo piso a la casa porque solamente las familias adineradas tenían una así y ella pretendía mostrar una excelente imagen ante la sociedad. Don Jesús inmediatamente puso manos a la obra con la remodelación de la finca, encargando la labor al ingeniero Arnulfo Villaseñor; una vez terminada, y después de haber contraído matrimonio la desigual pareja, Doña Ana completó la decoración de la bella finca con un par de imponentes esculturas, las cuales tuvieron que ser traídas directamente desde Nueva York, dando así lugar al famoso título de “La Casa de los Perros”.

 

Don Jesús Flores tenía a su mando a un honrado caballero llamado José Cuervo (el mismo de aquel famoso tequila), quien con gran habilidad le multiplicaba día con día la fortuna a su patrón. No pasó mucho tiempo antes de que en la ciudad se empezara a correr el rumor de que entre Ana y José, -la mano derecha de Don Jesús, jóvenes de casi la misma edad- ocurrían amores ilícitos.

El tiempo no perdona y a Don Jesús se le terminó, dejando a Doña Ana sola, quien incapaz de soportar la viudez, muy pronto se consoló en los brazos de su fiel mayordomo Don José, quien siguió con trabajo arduo acrecentando su fortuna con el buen manejo de los negocios.

 

Semanas antes del día fijado para la boda, extraños episodios comenzaron a ocurrir en la “Casa de los Perros”; voces que parecían venir de ultratumba, luces extrañas, puertas que se cerraban y se abrían sin explicación; en fin, todo indicaba la presencia de un espíritu disgustado que no quería hacer sencilla la estadía de la pareja.

 

Doña Ana y Don José construyeron una casa nueva, en la esquina de Colón y Libertad, donde se fueron a vivir su insólito romance, dejando atrás aquella casona que la mujer ya no vio con simpatía, pues además de los misteriosos fenómenos sobrenaturales, estaba llena de recuerdos no del todo gratos.

 

Pasados algunos meses vendieron la famosa propiedad, aunque el dueño, -quién sabe si por el miedo- la dejo abandonada mucho tiempo, entonces, se corrió el rumor de que aquel que rezara un novenario en el mausoleo de Don Jesús Flores, recibiría en premio las escrituras de la “Casa de los Perros”. Era requisito que los rezos se efectuaran a las 12 en punto de la noche, llevando como única compañía una vela. Dicen que mucha gente lo intentó,  pero todos fracasaron. Algunos salían antes de cinco minutos, corriendo como alma que lleva el diablo, y con un miedo indescriptible en los ojos, explicando que una voz de ultratumba contestaba a cada uno de los rezos; otros se tardaban tanto en salir, que cuando los iban a buscar los encontraban desmayados.

 

Con el tiempo pasó la euforia, o se acabaron los valientes. Se destinó como sede del Museo del Periodismo y las Artes Gráficas de la ciudad de Guadalajara (MUPAG). Como museo fue inaugurado el 11 de agosto de 1994 y está dividido en tres secciones en las que se pueden encontrar diferentes materiales publicados en los años de 1700 (entre ellos, siete números del periódico El Despertador Americano), máquinas para imprenta del siglo XIX, un estudio de televisión, además de computadoras y una oficina para emisiones de programas radiofónicos, ambos de 1960. Sin duda alguna, la "Casa de los Perros" es de una belleza enigmática, una casa llena de leyendas e historia que nadie que visite o viva en Guadalajara se puede perder. 






Mitos y leyendas por estado Jalisco

 El sacerdote sin cabeza de tonala 

  El sacerdote franciscano de nuestra historia llevaba una vida ejemplar dedicada a servir a Dios; era muy querido, respetado por los fieles y toda persona que lo conocía; pero no todo era perfecto, pues también tenía enemigos que lo envidiaban y lo acusaron a la Inquisición de tener pacto con el diablo.

Una noche que el padre se encontraba cenando, fue apresado sin explicación alguna y llevado a una de las cárceles de la Inquisición. Pero como las autoridades eclesiásticas no tenían pruebas para culparlo, decidieron que confesara aplicándole la tortura de trato de cuerda.

El pobre padre al encontrarse a metro y medio de altura lo dejaron caer y lo levantaron de un jalón con dolores terribles. El padre se confesó una y otra vez inocente; los inquisidores no se conformaron y le pusieron peso en sus pies para que el dolor fuera más intenso, pero aún así el religioso se seguía declarando inocente. 

Después de una prolongada y dolorosa tortura, el padre se declaró culpable de todos los cargos, entonces fue juzgado y condenado.

Fue vestido con un gorro puntiagudo (capirote) y un capote amarillo de lana, que llevaba estampada una cruz de San Andrés, rodeada de llamas (sambenito) para que la gente lo insultara y le arrojara cosas. Pero, como el religioso era muy querido la gente se encerró en su casa para no ver la humillación de la que era víctima.

Después de la procesión, el padre fue ahorcado y decapitado.

Dicen las personas que viven en la localidad que aquellos que pasan por el árbol en donde se le ahorco, ven a un sacerdote sin cabeza oficiando la misa en latín. Dicen las malas lenguas que del cuello del sacerdote brotan chorros de sangre, y que las palabras que pronuncia parecen brotarle del corazón.






mitos y leyendas por estado "jalisco"

 EL ARCO DEL DIABLO 

Dice la leyenda que en el pueblo de puente grande, en el estado de Jalisco, durante la época colonial, vivía un matrimonio. Don Esteban de la Garza y su señora esposa, doña margarita. Ellos nunca tuvieron hijos, y don Esteban, nunca le pudo dar a doña Margarita la vida que de novios le prometió. Esto deprimía muy profundamente a don esteban.

Un día, al salir de una cantina, don esteban se topó con otro parrandero que estaba aburrido y sin ánimos de hacer nada. Dicho personaje era ni más ni menos que el mismísimo diablo, quien estaba algo pasado de copas.En el pueblo no existía puente que los comunicara con sus vecinos de Zapotlanejo, así que, en medio de las copas, el diablo le hizo un trato a don esteban, le dijo que el haría un puente que uniera a ambos pueblos en una sola noche, pero que a cambio don esteban le daría su alma. Pero si al primer canto de los gallos el puente aun no estaba concluido, entonces el trato se desharía y el demonio perdería la apuesta.

Don estaban, quien también estaba muy pasado de copas, creyó imposible que el demonio, en aquel estado etílico, terminara una construcción de tal dimensión en una sola noche, así que sin dudarlo, aceptó el trato.Entonces el demonio mandó llamar a todos los demás demonios del averno, y comenzó con la construcción del puente. Don esteban veía cientos de diablitos corriendo de aquí para allá empujando carretillas llenas de piedras y otros mas pegándolas.

 El puente quedaría terminado en tiempo y forma, según lo dijo el diablo.

Don esteban se retiró triste al lado de su esposa, la cual, al verlo tan acongojado le preguntó qué sucedía. Don esteban le contó lo que pasaba, y la mujer, lista como son las damas, ideó un plan para salvar el alma de su marido. Salíó doña margarita al patio de su casa, y comenzó a golpear sus muslos, simulando el aleteo de los gallos, después entonó un kikirikiiii tan esplendido, que los gallos de las casas vecinas despertaron y comenzaron a anunciar la madrugada. En cosa de segundos todos los gallos del pueblo cantaban, anunciando el alba, gracias a la treta de doña margarita. En el pueblo, el diablo saboreaba su casi seguro éxito. Ya solamente faltaba poner una piedra, y la pondría el diablo en persona. Iba trepado encima una carretilla recibiendo vítores de los chamucos; cuando de pronto se escuchó el canto de los gallos por todo el pueblo.

 Entonces el demonio, al ver que estaba todo perdido, se arrojó a las aguas del río seguido por todo el averno que trabajó en la construcción del puente, dejando tras de sí carretillas, palas, cintas métricas, planos y demás enseres de la construcción. 

El alma de don esteban se salvó.

 Desde ese día, en ese puente existe un hueco, que es en donde iría la piedra que el demonio no alcanzó a poner. Dicen los habitantes del pueblo que si alguien trata de poner alguna piedra en ese lugar, esta se cae al río.

ALAN GERARDO TARELO ANDRADE 



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